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Autor: Eugenia Carrión
Desperté de una pesadilla. Me levanté. Encendí un cigarro y al pasar delante del cuarto de mi pequeño, descubrí su cama vacía. Miré en la habitación de las niñas, pero tampoco estaban. Los busqué en el baño, en la cocina, en el salón. Quise gritar. Localicé en mi móvil el número del guarda nocturno. Hacía una hora que había visto a mi marido con la mayor en los brazos. Me puse los vaqueros, una blusa y cogí las llaves de su casa del pueblo. No paré de correr hasta llegar a la estación de autobuses. Allí me di cuenta de…
Ayer di un enorme salto para alcanzar el último anaquel de la biblioteca. Tomé un libro y te dije: -¿Has visto el bote que he pegado? -Asombroso –contestaste afirmando con admiración. -¿Crees que fue real? -Lo has hecho, es real –respondiste. Volví a saltar, pero esta vez me despegué aún más del suelo y me mantuve durante más segundos en el aire lo que aproveché para dejar el libro en su lugar. Me paseé por la biblioteca a dos palmos del suelo, y poco a poco fui ascendiendo. -¡Increíble! Pero, ¿cómo lo haces? –me dijiste mientras me mirabas como un…
Un día de luna llena esperé horas observando en mi telescopio una nube sospechosa pero era de papel y sólo encontré estrellas rojas. Seguí el rastro de rumores que corrían sobre la olas australianas y me sumergí en la fosa de la Frisa. Allí tampoco estaba. Dieciocho años realizando la tesis para concluir que el gigante diminuto no existía. Lo escribí en mi ordenador y le di carpetazo. Tras diecinueve intentos para encender el calentador tuve que ducharme con agua fría, sellé con adhesivo la cerradura de la puerta de mi cuarto para poder encajarla, encendí la lámpara de la…
La tía Fuensanta llegó de la lechería cargada con un jarro lleno, Melina y Santi estaban en la cocina preparándose un Cola- cao. -Me han dicho que anoche estuvisteis con esos niños otra vez, pues se acabó la feria para vosotras. -Mamá, son nuestros amigos, son buenos chicos, qué hay de malo. -Y además me han comentado que bailasteis muy abrazados, a tu madre no le gustaría – dijo la tía a Melina. -Anda no le digas nada a papá… ¡Castíganos mañana! – suplicó Santi. La tía Fuensanta accedió, y las chicas corrieron al parque a encontrarse con sus amigos,…
La tía Fuensanta se llevó las manos a la cabeza al ver entrar en casa a Melina y Santi. -¡Jesucristo! ¿Dónde habéis estado todo el día? ¿De dónde venís llenas de barro? -Fuimos al cementerio y luego, a coger moras y chumbos – contestó Melina levantando las palmas de las manos. -¡Si las tenéis llenas de espinas! ¡Los chumbos no se pueden tocar sin pincharse! -Si los cogimos con dos palos… – dijo Santi. -¿Y dónde están los chumbos? -Nos los hemos comido y también las moras. -¡Jesucristo! ¿Y con quién habéis estado? -Con nadie. -Pues me han dicho que…
Santi entró como un torbellino en la habitación en que dormía Melina. -¡Prima, despierta! ¿Sabes quién está abajo? -¿Chema? -¡Anda ya! ¡La prima Rocío! Venga, levántate, vamos a espiar a ver qué dice. Las niñas bajaron la escalera de mármol de puntillas, sigilosas como gatos. Luego continuaron a gatas hasta esconderse tras el tresillo. La tía Fuensanta cortó una rebanada del enorme pan cateto sobre la mesa del comedor que estaba en el centro de la sala. -¿No quieres desayunar Rocío? -No tita, si ya desayuné en casa de mi abuela. La tía untó manteca colorada y dio un bocado.…
El verano del 75 todo conspiró para que Melina dejara de ser niña. Había ido varios veranos a la feria de Coín pero esta vez sería distinto, como su madre no tenía ganas de feria porque estaba de luto por la abuela, su padre la dejaría en el autobús y haría sola el trayecto. Los treinta kilómetros sola le parecieron toda una aventura. En la parada de los García, divisó la melena pelirroja de su prima Santi, y, al lado, a la madre vestida de negro, y se relajó, todo salía según el plan previsto. Bajó tan a prisa del…
Andrew Bond sospecha que su mujer Dominique está en Venecia con otro hombre y viaja allí para «hacer justicia».
En mi crucero a Jamaica el agente 007 se enamoró de mí. Sé muy bien lo que estáis pensando que me creo una diva o que lo que quiero es que vosotros lo creáis. Pero no, lo que les contaré es la pura verdad. Nuestro amor comenzó en la cena de bienvenida, la misma noche en que apareció el cadáver de un chino en mi camarote. Jamy estaba sentado junto al capitán y frente a mí, criticaba los últimos descubrimientos de la tecnología aludiendo a que en los setenta ya tenía en sus manos aparatos que ahora se anuncian como…
Un extraterrestre se comunica conmigo por internet. No sé su nombre, pero le llamo Chérie. Él dice que sólo hace falta un pensamiento para llamarle y no hago más que pensar en él a cada momento. Me envía mensajes que hablan de amistad y amor. Un amor imposible; él tiene su mundo y yo, el mío. Pero ayer me anunció que pronto vendrá, que su equipo está investigando las estrellas cercanas. Mi familia afirma que me estoy volviendo loca, que deje de conectarme a internet. No saben que cualquier día desaparezco en una nave con dirección a las estrellas. Contigo…


