En su anterior encuentro con el público, Joaquín Sabina ha demostrado que aún le queda mucha música en las venas. Con una gira que ha sido la más rotunda de su extensa trayectoria, ha conseguido convertir cada concierto en una celebración compartida de alegría, energía y sensibilidad. Más de 700.000 personas lo acompañaron en casi 60 conciertos repartidos por una docena de países a ambos lados del Atlántico, en un recorrido donde el vértigo inicial se rindió ante la experiencia, la ilusión y la profesionalidad del artista.
Por ese motivo y movido por el deseo de no despedirse sin un último brindis, el maestro de Úbeda ha decidido volver a subirse a los escenarios una vez más, en una gira que ha bautizado con un elocuente y emotivo Hola y Adiós. Se trata de una despedida de los grandes recintos, un adiós a las giras interminables, pero también una celebración de sus canciones, esas que hace tiempo trascendieron al propio cantautor para convertirse en parte esencial del imaginario popular. Temas que, aunque aún jóvenes, ya suenan eternos.
La gira Hola y Adiós comenzó el 27 de enero en América, con un recorrido de once semanas por México, Estados Unidos, Costa Rica, Colombia, Perú, Chile, Uruguay y Argentina. Cada noche ya cumplida, fue una muestra de alquimia pura entre escenario y público, donde el fervor de los aplausos, las lágrimas emocionadas y una devoción casi religiosa construyeron un ambiente que rozaba lo milagroso.
Tras una breve pausa, continuó en España con su primer concierto el 1 de mayo en Las Palmas de Gran Canaria; y recorriendo 13 ciudades más de nuestro país, además de Londres y Paris, llega el 25 Y 27 DE SEPTIEMBRE A GRANADA para volver a hacer vibrar a su fiel público granadino en La Plaza de Toros.
Hola y Adiós no solo es un recorrido por los himnos que marcaron generaciones, sino también el cierre simbólico de una era. Además, los conciertos vienen acompañados del lanzamiento del tema “El último vals”, una nueva canción con el inconfundible sello del artista, que escribió junto a Benjamín Prado. Realmente, desde lo más profundo de los sentimientos, el repertorio, que supera la veintena de canciones, significa un nocaut emocional de más de dos horas donde no faltan los clásicos de siempre, ni el filo que nunca perdió.
Eso sí, aunque Sabina se despide de las giras multitudinarias, no se baja del todo del escenario. Como el tahúr que siempre guarda un as en la manga, deja abierta la puerta a futuras apariciones, ya sea para recitar nuevos versos o cantar viejas canciones en espacios más íntimos. Porque el poeta no se jubila, y el creador nocturno seguirá acechando entre las sombras del verso y el pentagrama.
Para más información: https://riffmusic.es/hola-y-adios-joaquin-sabina-espana-2025/






