Morillas exige a De la Torre que aclare cuánto nos va a costar el “fiasco” de La Rosaleda como sede del Mundial
Morillas: “El alcalde ha antepuesto la explotación comercial de La Rosaleda a un proyecto
realista para que Málaga fuese sede mundialista y, a la vez, el Málaga CF contase con un
estadio adecuado. Con su improvisación ha primado meter un hotel, un centro comercial,
conciertos y hasta un puente-plaza sobre el Guadalmedina. La prueba es que el gasto más
cuantioso ha sido el destinado al estudio de usos económicos complementarios y explotación de La Rosaleda”
La portavoz adjunta de Con Málaga, la confluencia de Izquierda Unida, Podemos, Verdes Equo, Alianza Verde e Iniciativa del Pueblo Andaluz, Toni Morillas, exige al alcalde, Paco de la Torre (PP), que “transparencia total y que aclare con detalle cuánto nos va a costar a las arcas municipales su improvisación en el fiasco de La Rosaleda como sede del Mundial 2030 tras la renuncia a que Málaga sea sede de la cita mundialista, adoptada este fin de semana por los equipos de gobierno del PP en el Ayuntamiento de Málaga, la Junta de Andalucía y la Diputación de Málaga”.
“El alcalde ha antepuesto la explotación comercial de La Rosaleda a un proyecto realista para que Málaga fuese sede mundialista y, a la vez, el Málaga CF contase con un estadio adecuado. Ha primado el interés lucrativo por meter un hotel, un centro comercial, conciertos y hasta un puente-plaza sobre el Guadalmedina. La prueba es que, más que a la adecuación del estadio provisional, el gasto más cuantioso ha sido el destinado al estudio de usos económicos complementarios y explotación de La Rosaleda. El alcalde vuelve a demostrar que está fuera de la realidad y que no gobierna priorizando el interés general de Málaga y los malagueños”, considera Morillas.
Morillas sostiene que “debido a la opacidad habitual del gobierno de De la Torre, no sabemos cuántos fondos públicos municipales se han dedicado ya o están comprometidos en la carrera frustrada de Málaga para ser sede de la Copa del Mundo de la FIFA. Una vez que ya sabemos que, tras la renuncia el balón no echará a rodar en el césped de La Rosaleda durante la cita mundialista, es de justicia que la ciudadanía sepa cuándo dinero ha dilapidado el equipo de gobierno local del PP y también de que se asuman y depuren responsabilidades”.
Morillas detalla que “según la información a la que tuvimos acceso el pasado 30 de mayo, tras una pregunta realizada por nuestro grupo al alcalde el pasado 24 de abril, el Ayuntamiento de Málaga había gastado más de 500.000 euros en distintos conceptos en relación con el proyecto ‘La Rosaleda 2030’. A esta relación hay que sumarle otros gastos detectados como 300.000 euros adicionales para el estudio de la explotación comercial del estadio o más de 70.000 euros para otros estudios de asistencia técnica. Lo que supone más de 800.000 euros. Cantidad que puede ser superior debido al desconocimiento por la opacidad marca de la casa del equipo de gobierno del PP en Málaga”.
La coalición de izquierdas desvela que entre los gastos se contemplan “el estudio para la citada explotación de La Rosaleda, por un importe de más 300.000 euros; un estudio de desarrollo de alternativas, por más de 168.000 euros, o un estudio geotécnico que supera los 100.000 euros, así como más de una quincena de contratos menores. Pero seguro que hay más”. Morillas incide en “la improvisación constante y los continuos cambios en el proyecto, sumados a las dificultades técnicas y al empeño de las administraciones del PP en centrar sus esfuerzos en hacer viable comercialmente La Rosaleda para atraer inversores privados y facilitarles posibles pelotazos urbanísticos, han provocado retrasos acumulados que han hecho imposible cumplir con los plazos exigidos por la FIFA. Cabe recordar que 2028 era la fecha límite establecida por el organismo internacional para que el estadio estuviera completamente remodelado”.
Desde la coalición de izquierdas señalan “otra de las posibles causas de la caída definitiva del proyecto la falta de interés de inversores privados o la falta de rentabilidad y viabilidad
comercial del proyecto, que podría quedar reflejada incluso en los propios informes de
viabilidad encargados a una consultora”. Y también denuncia que “el alcalde llegó a reconocer que cualquier recurso presentado contra las licitaciones en marcha hubiera supuesto automáticamente el incumplimiento de los plazos, lo que evidencia la fragilidad e improvisación de todo el proceso”.
Morillas tiene claro que “esta es la historia de un fiasco anunciado. Tras meses tirando balones fuera y vendiéndonos humo, el alcalde ha tenido que dar marcha atrás y dejar a Málaga sin Mundial por empecinarse en un proyecto de remodelación de La Rosaleda que, como ya veníamos advirtiendo, era un pelotazo imposible de realizar y envuelto de opacidad y mentiras a la ciudadanía y a la afición malaguista”.






