Por Rafael Tejero Ibancos
El 15M no fue un accidente histórico, un movimiento más, pues más allá de la circunstancia particular que lo motivó, respondió a la pregunta de nuestra época: ¿Cómo cambiar el sistema liberal burgués, partitocrático, hacia la verdadera democracia y la verdadera libertad?
La Escuela de Filosofía 15M Granada, que participó muy activamente en él, y no sólo en Granada, lleva 15 años pensando y desarrollando lo que entonces se alumbró, y con el mismo activismo entusiasta.
Desde entonces venimos maravillándonos del significado histórico del movimiento, que entroncó con el momento democrático originario, en Grecia, madre de la filosofía, las ciencias y tantos otros logros civilizatorios. Ha sido un trabajo duro de arqueología dado el ocultamiento y desprestigio brutal que ha padecido por el sistema teocrático burgués. (La ideología burguesa es un renacimiento de la sofística, que no es la ilustración griega, como se dice, sino su antítesis; la revolución griega -contra la esclavitud por deudas- está simbolizada por el templo de Delfos y Sócrates; las famosas sentencias délficas son obra de los siete sabios de Grecia, y Sócrates fue reconocido como el más sabio por la sacerdotisa del templo y sus filósofos intérpretes).
¿Quién podría sospechar que el sistema político entonces pergeñado, cuyas maravillas aún estamos descubriendo, es el de los dos pilares de la civilización «occidental», Platón y Jesús de Nazaret? De Platón viene la resolución del gran problema político-filosófico de la unidad y la pluralidad, y de Jesús (que, como galileo, era bicultural, judío y helenista), la gran síntesis de la experiencia política arcaica y clásica: el primero como el último y mandar es obedecer y servir. De este modo se regía el primer cristianismo.
En el 15M no parábamos y todo lo hacíamos por consenso (la moderación de la Asamblea es clave). No hubo la típica disidencia provocada por el sistema de mayorías y minorías. En base a la fórmula «pluralismo de consenso», la Escuela ha elaborado dos propuestas tipo 15M, la Asamblea Ciudadana Mundial, avalada por Federico Mayor Zaragoza y Adrianus Koetzenruijter, alto representante de la Unión Europea en el II Foro Internacional Granada, celebrado en octubre de 2025. Koetzenruijter dijo públicamente que creía que la Asamblea Ciudadana Mundial es lo que viene.
La otra propuesta es la Candidatura Sociedad Civil (CSC), un caballo de Troya sin engaño con el que la ciudadanía se introduzca tras la murallas del sistema partitocrático del mercado político competitivo. Una candidatura transversal, abierta, transparente, no partidista, sin banderas ni líderes -solo portavoces de los equipos de trabajo o por sorteo-; el equipo promotor atenderá solo a la cuestión formal, democrática, sistémica.
No se pronunciará sobre contenidos programáticos, sino solo sobre los mecanismos o procedimientos que permitirán a la ciudadanía expresarse sobre dichos contenidos. En este sentido, los diputados y diputadas de la CSC se desempeñarán para que el Parlamento en cuestión sea una asamblea con sus equipos de trabajo y no la batalla campal, verdadera guerra latente entre los grupos parlamentarios, que es actualmente, y que tanto irrita a la ciudadanía, que no los ha votado para eso.






