El amor forma parte esencial de nuestra vida y de nuestro crecimiento personal.
A través del Tarot podemos comprender mejor los distintos tipos de vínculos que establecemos, las dinámicas que repetimos y las elecciones que hacemos en nuestras relaciones.
Cuando conocemos a una persona y nos gusta, nos atrae y sentimos ese buen feeling, inevitablemente nos hacemos mil preguntas:
¿Qué tipo de relación puedo esperar?
¿Será una aventura?
¿Algo duradero?
¿Una efímera pasión?
¿Es una persona activa, que toma la iniciativa, o más bien pasiva, que espera que seas tú quien mueva ficha?
En Astrología estos parámetros son relativamente fáciles de observar dependiendo de dónde tenga su Marte el hombre y Venus la mujer y de los aspectos que formen entre sí.
Recuerdo una anécdota de mis inicios en el mundo de la astrología. Un hombre me preguntó dónde tenía yo mi Venus…
Muy sorprendida por la pregunta y totalmente cerrada a la posibilidad de interactuar con su Marte, le dije que estaba ilocalizable, apagada o fuera de cobertura.
Intuitivamente me di cuenta de que era una forma de ligar astrológicamente… y ahora soy yo la que mira el Marte de mis posibles candidatos.
En el Tarot, cuando pregunto por una persona utilizo la tirada de Cruz Celta y observo cómo se encuentra en los distintos aspectos y planos de su vida. Y, por supuesto, el plano amoroso y sexual siempre está muy presente.
Las parejas del Tarot: relaciones compatibles y vínculos tradicionales
Las parejas por excelencia del Tarot son:
LA EMPERATRIZ y EL EMPERADOR // EL PAPA y LA PAPISA
Los primeros son tal para cual: divertidos, amorosos, sexuales y pasionales. Vibran en la misma frecuencia.
Mientras que el Papa y la Papisa representan una pareja más enfocada en la familia, la educación y la estructura que en el interés romántico o sexual.
La Papisa es reflexiva y mental. Su pasión es el conocimiento y su vocación, enseñar. A veces, educa hasta al marido.
El Papa, por su parte, es tradicional y conservador. Representa estabilidad, pero también rutina. Difícilmente sorprendería con un impulso descabellado, como volveros a casar en Las Vegas disfrazados de Elvis y Priscila.
El Loco en el amor: pasión, aventura y dificultad para comprometerse
Para eso necesitaríamos un LOCO: un personaje impulsivo, divertido, atrevido y transgresor que te lleve a vivir la pasión y la aventura al límite. Adrenalina pura.
Pero el Loco vive el momento presente, el aquí y ahora. Nunca se compromete ni piensa en mañana.
Es más, suele despedirse a la francesa: sin decir nada. Va según le lleve el viento.
El Ermitaño en el amor: distancia emocional y búsqueda interior
El Ermitaño ama el conocimiento ante todo, pero puede enamorarse desde la lejanía, con discreción y cierta dificultad para expresar lo que siente.
La Rueda de la Fortuna en el amor: relaciones cambiantes e imprevisibles
Con la Rueda de la Fortuna no caben los celos.
Es una energía cíclica: hoy está, mañana no, y pasado vuelve. Representa relaciones con altibajos y etapas.
El Colgado en el amor: sacrificio, dependencia y amor idealizado
El Colgado ama a toda la humanidad. Se sacrifica por amor.
Es un amor dependiente en ocasiones y otras te mira desde la distancia, suspirando pero sin plantearse nada. Es un amor puramente platónico.
La Templanza en el amor: armonía, amistad y relaciones tranquilas
La Templanza, representada por un ángel, habla de un amor temporal, tranquilo, más amistoso que amoroso y desde luego poco pasional.
Si queréis movimiento bajo las sábanas… quitad los ángeles del dormitorio.
El Diablo en el amor: deseo, atracción sexual y relaciones intensas
Para hablar de lujuria, pasión, erotismo y atracción intensa tenemos que ir al arcano número quince: EL DIABLO.
Cuando está bien aspectado representa magnetismo, deseo y conexión sexual profunda.
Pero también puede manifestarse como celos, dependencia, discusiones o manipulación si la energía está desequilibrada.
Aquí es fundamental observar la polaridad de las cartas.
No es lo mismo una Emperatriz o un Emperador acompañados por un Diablo equilibrado — seductor y apasionado — que por uno desarmonizado — posesivo y obsesivo.
El Sol en el amor: pareja estable, felicidad y proyectos compartidos
El Sol habla de una pareja perfectamente compenetrada.
Un amor visible, reconocido y consolidado en la sociedad. Representa alegría, confianza y proyectos en común.
El Mago en el amor: seducción, conquista y nuevas oportunidades
El Mago, como buen malabarista, representa a quien seduce, experimenta y prueba.
Puede picotear de flor en flor mostrando interés y curiosidad.
Sin embargo, también tiene la capacidad de iniciar algo nuevo y transformarlo en una relación estable si decide comprometerse.
El Juicio en el amor: segundas oportunidades y renacimiento emocional
El Juicio es una persona que ya viene de vuelta de todo en la vida. Ha aprendido, ha cambiado y renace emocionalmente.
Representa a quien, tras una etapa difícil, vuelve a creer en el amor y se permite disfrutarlo con una nueva conciencia.
Los Enamorados en el Tarot: el amor como decisión consciente
Los Enamorados nos hablan del amor, pero sobre todo de la elección.
Porque amar no es solo sentir…
es decidir.
En la carta aparece un hombre entre dos mujeres, recordándonos que el amor siempre implica una decisión consciente.
La Estrella en el amor: amor puro, esperanza y entrega emocional
La Estrella representa el amor más puro, etéreo e idealizado.
Es un amor que lo da todo, no pide nada a cambio y se entrega completamente con fe, ilusión y esperanza.
El secreto del amor en el Tarot: integrar todos los arquetipos
La clave no está en ser siempre el mismo personaje, sino en integrar todos los arquetipos.
Un día ser el Loco y reír.
Otro día ser el Emperador y sostener.
Otro día ser la Estrella y confiar.
Igual que el cuerpo necesita nutrirse y alimentarse,
el alma no puede quedarse con sed o hambre de amor.
Cristina Marley







