El 43 Festival de Teatro de Málaga sigue dejando buenos recuerdos. Ha vuelto a encender la luz sobre uno de los pasajes más fascinantes y, a menudo, ensombrecidos de la Transición Española. La obra «Carmen, nada de nadie» aterriza en los escenarios con una propuesta sobria en las formas pero volcánica en su contenido, logrando que el público irrumpa en ovaciones que obligan al elenco a saludar hasta en tres ocasiones.

Beatriz Argüello, Ana Fernández, Oriol Tarrasón y Víctor Massán, bajo la dirección de Fernando Soto presentan una obra concluye con un recordatorio agridulce: Carmen Díez de Rivera fue la primera mujer en ocupar la jefatura del Gabinete de la Presidencia del Gobierno. Un hito que la obra subraya como una excepción histórica que tardó décadas en repetirse.
«Carmen, nada de nadie» es el retrato de una mujer con una personalidad arrolladora que sacrificó su bienestar personal para que España dejara de ser «diferente» y empezará a ser moderna.
Con una escenografía minimalista y funcional, la obra se apoya en proyecciones que actúan como brújula histórica. Fechas, lugares y documentos reales desfilan ante el espectador, contextualizando la vida de una mujer que, según la dramaturgia, fue una auténtica visionaria. La pieza no solo narra hechos, sino que captura la atmósfera de una España que se debatía entre el miedo al pasado y el ansia de libertad.
La obra no rehúye el «culebrón» vital que marcó a Carmen. Hija de la aristocracia, su vida dio un vuelco trágico cuando descubrió que el hombre del que estaba enamorada, Ramón, era en realidad su hermano. Este secreto de alcoba de la élite franquista —su padre biológico era Serrano Suñer, cuñado de Franco— la empujó a una búsqueda espiritual y política que la alejó de los salones de la alta sociedad para meterla de lleno en los despachos de poder.

El núcleo político de la obra se centra en su relación con Adolfo Suárez y el entonces Príncipe Juan Carlos. La narrativa es clara: sin la determinación de Carmen, la legalización del Partido Comunista (PCE) se habría demorado, poniendo en riesgo la credibilidad democrática de España en Europa.
La obra no olvida el doloroso pasado de la protagonista. Se narra con delicadeza pero firmeza el drama de su enamoramiento de Ramón Serrano Suñer Polo, que terminó en tragedia al descubrirse que eran hermanos. Este hecho es fundamental para entender por qué Carmen decidió ser «nada de nadie» y entregarse por completo a la causa pública.
La representación subraya con contundencia un dato histórico: Carmen Díez de Rivera fue la única mujer en ostentar la Jefatura del Gabinete de la Presidencia del Gobierno en aquel periodo, una posición de poder que no volvió a ser ocupada por una mujer en mucho tiempo, destacando su papel como pionera en una España que buscaba la modernidad.
Una obra que recuerda a una mujer que trabajo por España y en otras ocasiones la da a conocer a las nuevas generaciones.
Es un recordatorio de ver como una mujer trascendió en la política española y apesar de todas las dificultades que tuvo logró su objetivo.
Programación Festival Teatro Cervantes (18-23 enero)

- Domingo 18 (19:00 h): Las amargas lágrimas de Petra Von Kant. Con Ana Torrent, Alicia Borrachero y María Morales. Un drama intenso sobre el poder, la dependencia y la obsesión en las relaciones.
- Lunes 19 (20:00 h): El efecto. Con Iván Hermes y Berta Hernández. Un thriller psicológico que cuestiona si el amor es un sentimiento real o solo una reacción química cerebral.
- Martes 20 y Miércoles 21 (20:00 h): La barraca. Con Lluís Homar y la CNTC. Un emotivo homenaje a la compañía itinerante de Federico García Lorca que llevaba los clásicos a los pueblos.
Jueves 22 y Viernes 23 (20:00 h):Esencia. Con Ainhoa Amestoy y Lidia Navarro. Una pieza que explora la búsqueda de la identidad y la memoria a través de la palabra y el movimiento.
Fotos: Teatro Cervantes Málaga






