Algo te pasa, no te encuentras bien, no sabes lo que es, o sí, pero no entiendes por qué a otras personas, en las mismas circunstancias, no hacen “tanta bola”. Algo se te atraganta, te bloquea, no puedes seguir. También parece como algo dictado desde un oráculo, como un “destino final”… se vuelve a repetir el mismo patrón, los mismos resultados. “Unos nacen con estrella y otros estrellados”, “qué le vamos a hacer”…La resignación también nos enseña que puede estar actuando en ti un sentimiento de culpa inconsciente, no puedes prosperar, hay un ancla que te sujeta si saberlo, y ése es tu castigo.
En las entrevistas preliminares, vamos enmarcando las sesiones, vas aprendiendo a ser paciente de tu terapia. Esto no es como el médico, o como las urgencias de un hospital, donde hay un diagnóstico, una inyección, una pastilla momentánea que te calma. Pero mira, hablar en voz alta de todo lo que se te ocurra, alguna indicación te ha calmado mucho más que cualquier analgésico. Luego, te das cuenta que ya no culpas tanto al exterior, a fulanito, a menganita, que lo que te pasa no es “porque te ha tocado”, ni porque un día apareció sin más, y antes estabas perfecto, no te pasaba nada. Tal vez también necesitas producir otra visión en este momento tan importante de tu vida, es decir, modificar formas de pensar, reaccionar, que son inconscientes: cambios, decisiones importantes, pérdidas….
¿Ves? Tu posición inicial de demanda, de diagnósticos y certezas, de echar balones fuera se va modificando. Ahora vas dando cuenta de que estás implicado/a en lo que te pasa, que vas siendo responsable, es decir, que respondes ante tí mismo/a. Tal vez si… A diferencia de otras disciplinas, el psicoanálisis te hace hablar, no te tapa la boca, vás desarrollando, en lo que dices y lo que no dices, en lo que no sabes…. Pones de tu parte ahora, estas dispuesto/a a ir descifrando. ¿Para qué te sirve sufrir en lo que sufres? Tiene un por qué, está dentro de tu subjetividad, tu historia de deseos, empezamos a producir tu inconsciente. Tu verdad habla a través de los síntomas, de tus relaciones, de tus respuestas. Comienzas a transformar tu relación con la palabra, algo que no sabías que decías te atraviesa. La psicoanalista te va interpretando, vas redimensionando, exhalas, te quitas pesos de encima. Vas poniendo en cuestión la causa del malestar, vamos reconstruyendo el sentido de tus síntomas, tu posición frente a tus deseos, a la realidad, las fijaciones, tus reacciones…. ¡Ale hop! De pronto un click, algo se va transformando…. eh, no es mágico, llevamos un tiempo trabajando. Tu Psicoanalista te escucha, te interpreta, sigue formándose, trabajando para el psicoanálisis…Crea, ama, vive de verdad. Vamos bien, es un proceso, como Esopo, empieza a caminar, veremos el ritmo, pero, ante todo, siempre ganancia, lo humano, conocerte, transformarte, encontrarle un sentido. El poder de las palabras es muy imporante, atraviesan tu cuerpo, tanto orgánico como tu cuerpo social, enmarcado en la transferencia, en la ciencia. Produzcamos tu ficción, leamos en tu decir lo que te pasa. No te encierres en tus frases, produzcamos otro movimiento, rompamos cadenas.
Libérate, más de ti mismo/a, ese/a otra de ti que te aprisiona, que no deja ocupar otros lugares, expandirte, amar…Vamos a reconoCer lo que te era ajeno antes y ahora pero que forma parte de ti.
Inicia tu viaje, uno de los más importantes de tu vida. Vida sólo hay una, vívela de verdad.
Si me buscas, te encuentras.
A veces no pasa nada, necesitas un espacio para redimensionar tu vida, o simplemente que te escuchen, sin que te juzguen, poder hablar en voz alta, pensar algunas cosas en voz alta, con un interlocutor que sabe, una escucha profesional que te ayude a producir otra madurez en ti, otras salidas.
Otras veces sí pasa, tu cuerpo habla, hay síntomas, ansiedad, angustia, estrés, cierta tristeza ¿o es depresión?. De pronto todo te afecta muchísimo, o andas obsesionado/a, dándoles vueltas a todo, hay imposiciones que te hacen estar menos angustiado/a, aparecen los ¿y si?, rituales, pensamientos que evitas…A veces te refugias en el alcohol, u otras drogas, las pastillas para dormir… Tu carácter es insoportable, no te aguantas ni tú, o no sabes qué hacer con tu vida. Bah, para qué, nada cambia, no soporto a mi pareja, a mis amigos, a mis vecinos, el trabajo es una mierda, no siento nada, no sé quién soy qué hago aquí… Tengo problemas con mi pareja, la falta de deseo me abruma, peleamos por todo. Los hijos..uff…ya no sé cómo actuar, lo que sería conveniente, lo que no….no disfruto de mi tiempo libre.. me siento alienado/a, me acuerdo tanto del pasado…
Sé por lo que estás pasando, puedes cambiarlo. Pide una primera entrevista, puedo ayudarte.
Laura López, Psicóloga colegiada-Psicoanalista-Perito Judicial






