La zona del puente de Gaucín es uno de los puntos negros de la conservación del Río Genal a pesar de estar dentro de un espacio protegido (Zona de Espacial Conservación Valle del Río Genal). Desde hace mucho tiempo se vienen realizando movimientos de tierra en este tramo del río que coincide justamente con una finca colindante, con la idea de que el río no inunde dicha huerta pese a encontrarse en una zona inundable (y nada va a impedir que se inunde). Además, dentro de dicha finca hay una construcción que se usa como vivienda en lo que fue un antiguo molino. Sin embargo, este uso como vivienda es actual puesto que los antiguos tenían un mejor conocimiento del lugar y jamás habitarían una casa en una zona inundable.

Pues a pesar de todo esto, el verano pasado volvieron a meter las máquinas para desviar el río. Desconocemos si tienen autorización o no para realizar este tipo de obras, aunque los gestores no destacan precisamente por la conservación de los ecosistemas fluviales. Pero con las lluvias de este pasado inverno el río no sólo ha recuperado el trazado original sino que, además, ha inundado la huerta causante de todo el destrozo fluvial. Es más, un pequeño tramo de escollera ha servido para facilitar la entrada del río a la huerta, llevándose de paso unos cuantos árboles. Es todo un ejemplo más de los efectos adversos de las escolleras en los ríos, ya que impiden el desarrollo de la vegetación de ribera y cuando la inundación supera cierto umbral causan más daño que sin ellas, quedando aquí el ejemplo gráfico para la posteridad.
Estas obras se vienen denunciando desde 2010 incluso ante la Comisión Europea porque algunas veces han contado con el permiso de la Junta de Andalucía. Efectivamente, los gestores medioambientales avalan este tipo de prácticas, del mismo modo que autorizan o practican otras obras dañinas contra el medio ambiente con fines inútiles como las piscinas de ranas en arroyos que terminan enterradas. La situación se comprende cuando se comprueba que muchos de estos gestores son ingenieros sin ningún conocimiento del territorio que gestionan, por eso no es raro que se lleven por delante especies amenazadas, endémicas o protegidas, porque ni las conocen ni les importan, y cobran a pesar de todo. Una suerte de intrusismo profesional contra los profesionales del medio ambiente pero con un interés político evidente. Y es que algunos de los alcaldes del Valle del Genal han expresado sus simpatías cómplices con ciertos técnicos de la Consejería, lo que bien merecería una investigación por si han recibido alguna clase de favores.
No obstante, hubo un periodo desde 2011 hasta 2022 en el que se respetó ese tramo del Río Genal y el bosque se llegó a recuperar, hasta eliminarse completamente y de forma ilegal en verano de 2022, quedando un buen testimonio documental de todo el proceso porque, lo que desconocen los responsables de tanta destrucción fluvial, es que hay una vigilancia de este lugar y que se están documentando todos los cambios que están ocurriendo. Por eso ahora no pueden decir que la culpa de la inundación es por culpa de la vegetación de ribera porque justo antes de que se inundara desviaron el río y lo dejaron sin vegetación alguna.









