Una familia palestina salió a comer fuera, debido a la festividad del Ramadán. Al regresar a casa se encontró que su casa había sido ocupada por una familia israelí. A pesar de perder su casa, aún seguia guardando su llave. Llave que, a lo largo de los años, ha sido una entre muchas que han sido guardadas.
Esto que os cuento, no es un chiste, ni un chisme, es lo que realmente está sucediendo.
Palestina: una comedia negra
