Dispones de dos torres, la Giralda y la del Oro, ésta
con reflejos dorados y la otra con alas de plata…
Calles con sombras de siglos, fragantes jazmines,
azahares por doquier, y nardos de argenta.
¡Tus cantes, arañan las entrañas del ser, las estrellas
y el propio alba!!.
En tu noche, se refleja un río que quiso ser mar…
Sevilla, de cielo azul, de claridad sonora y verdes
campos.
En el agua adormecida de tu río Guadalquivir, la
dulce torre de Oro, se siente embelesada y enamorada.
¡Bajo tu cielo azul, viven esperanzas llenas de andaluzas
soledades, de fuego, alegría, llanto y cante!!